Mi pequeño guerrero

«Mi pequeño guerrero»

Hola, tengo 22 años y soy mamá de un hermoso bebé.
Bueno, todo empezó en mayo del año pasado, cuando me di cuenta que estaba embarazada. Fui al médico a comprobar si la prueba que me hice en casa estaba bien, ya que según yo, estaba menstruando. Ese día me tocó una doctora que fue demasiado dura, me dijo que estaba sangrando y que seguramente ese embarazo no iba a ir bien, pero que no pasaba nada, que era joven y que así no me desgraciaba la vida.

Volví a casa desconsolada, le
expliqué a mi madre y ella, enfadada, me dijo que nos fuéramos a urgencias a que me hicieran una eco y ver si estaba todo bien. Resulté estar de 6 semanas y media, pero tenía un hematoma y era por eso que estaba sangrando y con dolores. Me mandaron a estar en reposo absoluto y me salí del trabajo. Después me dijeron que tenía el azúcar alta, pero Resultó que no tenía. Total, después de estar meses estresada por una u otra cosa, el día de Halloween tuve una discusión con la mamá de mi novio, eso hizo que me pusiera fatal y estuve con dolor de barriga fuerte y así, hasta el jueves 2/11/17, que me desperté rompiendo fuente.

Llamé a mis tíos que estaban en casa, vinieron corriendo y mi tía y me dijo que fuéramos al médico, que parecía que estaba de parto. Todos muy nerviosos nos fuimos, me revisaron, estaba perdiendo mucha agua y el niño colocado. Me dijeron que me tenía que quedar ahí, hospitalizada, en reposo absoluto. Ahí empezó mi sufrimiento, mis miedos, mis culpas.

Despues de estar 29 horas reteniéndome el parto, a las 15:00 hrs me puse en trabajo de parto, me querían retener el parto hasta la semana 34, pero fue imposible, mi flaco quería salir. Empecé a estar monitorizada, me colocaron corticoides para madurar los pulmones y otras cosas para su cerebro, y así fue como Milan nació a las 22:10 hrs, de 31.5 semanas, pesando 1.740 grs y midiendo 41.5 cms, con un llanto que me devolvió la vida, la fuerza.

Se lo llevaron a la incubadora, lo vieron los abuelos y el papá pero yo, hasta las 2 de la madrugada no lo pude ver.
Era tan pequeño, frágil, con el pañal talla 0 que le tapaba todo. Fue muy duro, pero rezando todos los días con él y pidiendo a Dios que le diera fuerzas para salir lo antes posible fue avanzando muy rápido. Estuvo 2 semanas y media en incubadora, se adaptó bien a la temperatura, ya que íbamos a todas las tomas y lo teníamos siempre en el método canguro, ya fue un enorme paso.

De ahí tenia que aprender a comer sin sonda, esas fueron las 2 cosas que debía aprender, estar fuera y a comer, ya que nació bastante bien y no necesitó de muchas cosas. Quisimos ir a las más tomas que fueran posibles para que aprendiera rápido a comer y cogiera rápido peso. Así fue como mi flaco aprendió a comer por biberón, dejando la sonda y saliendo del hospital a las 3 semanas y media con 35 semanas.

Hoy en día tiene 3 meses de vida, pero 1 mes corregido y es la cosa más espabilada del mundo, muy amado por todos nosotros y dándonos sentido a nuestra hermosa vida, demostrándonos que no todo es fácil, pero que con amor paciencia, y teniendo presente a Dios, todo es posible!